El día de Constanza todavía podía empeorar y eso es lo que pasa cuando Marcia entra en trabajo de parto. No le avisa, solo deja de responder. Alejo tampoco contesta. Constanza se asusta, teme que su amiga haya intentado parir en casa, que haya complicaciones. Le pregunta a Diego, que a su vez consulta a Juan y la tranquiliza: está internada, rompió bolsa, todo normal, hay que esperar. No tiene nada que hacer en Bahía Blanca, pero ahora no se puede ir. Hasta el entierro, no se puede ir. Eso si hay entierro, si no lo creman y se lleva así no solo su silencio sobre las víctimas de la Base Naval de Mar del Plata, sino también el secreto de su carga genética. Si Marcia estuviera ubicable le hablaría de esto, esto es lo urgente y no la parte exigua de la historia con el Protochongo que puede contarle sin revelar de quién se trata, sin confesar que está haciendo todo mal con un familiar. Si no cuenta eso, la anécdota se reduce a que sexteó en pedo con un tipo y eso no tiene ninguna impor...
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